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Uruguay redujo la informalidad en el trabajo un 17% en diez años

La tasa de trabajo informal en Uruguay se redujo un 17% desde 2004 hasta 2014, según el último estudio publicado por CEPAL.

Este logro, señala el informe, se debe a las “diversas políticas aplicadas sobre el mercado laboral que influenciaron directa o indirectamente sobre el proceso de formalización”.

La feria

En el período comprendido entre 2004 y 2014, la tasa de trabajo informal en Uruguay se redujo un 17%. Esto se debe al proceso de crecimiento y estabilidad económica, por un lado, y a la aplicación “diversas políticas que podrían haber influido, directa o indirectamente, en el proceso de formalización”, por otro.

Todo esto se explica en el estudio titulado “El proceso de formalización en el mercado laboral uruguayo”, elaborado por la Oficina de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) en base a datos de la Encuesta Continua de Hogares (ECH) del Instituto Nacional de Estadística (INE) y publicado este año.

“En un contexto favorable en términos macroeconómicos, el Uruguay ha experimentado en los últimos años una reducción significativa de su tasa de informalidad laboral, entendida como el no registro a la seguridad social de los trabajadores”, explica el artículo.

Diez años de cambio

Producto de la crisis que azotó Latinoamérica, en 2004 la informalidad en Uruguay alcanzó al 40,7% de los trabajadores del país, cifra que compone el máximo en la historia.

A partir de ese pico, el número de trabajadores “en negro” descendió año a año, pasando de ser 458.000 personas en 2004 a 340.000 en 2014. A su vez, el número de formales creció de 645.000 trabajadores en 2003 (zonas urbanas) a más de un millón en 2014.

Algunas de las razones expuestas en el informe al respecto son la reinstalación de la negociación colectiva tripartita en 2005, el fortalecimiento del salario mínimo (que creció 180% entre 2005 y 2012), la reforma tributaria de 2007 y la reforma de la salud de 2008 “que logró extender la cobertura en salud a la familia del trabajador que efectúa el aporte a la seguridad social”.

También destacan los cambios en lo que respecta al seguro de desempleo y el esquema jubilatorio, las licencias por maternidad y paternidad, la ley de monotributo y la incorporación del servicio doméstico a la negociación colectiva.