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La importancia de no trabajar “en negro”

Aunque el trabajo informal es ilegal y está sancionado por ley, el número de trabajadores que prestan sus servicios sin un contrato de trabajo de por medio o sin estar en la seguridad social sigue siendo un problema.

En un período de diez años, comprendido entre 2004 y 2014, Uruguay redujo la informalidad en el trabajo un 17%. Sin embargo, la cantidad de personas que continúan trabajando “en negro” es una preocupación para el país.

Según un informe realizado por Infojobs y Esade, durante 2014 uno de cada cinco parados y uno de cada diez ocupados admitió trabajar de forma informal en el mundo. Las razones que tienen los trabajadores para adoptar este tipo de trabajo son varias, como la necesidad de conseguir dinero o porque la empresa no le ofrece otras opciones.

El trabajador pierde sus derechos

No obstante, aunque parezca una forma “válida” para percibir dinero, a mediano y largo plazo el trabajador será el principal afectado: quien trabaja en negro pierde todos los derechos laborales que le corresponden por su calidad de trabajador.

En el mismo sentido, por la pérdida de derechos, el trabajo informal genera una precarización de la vida laboral y personal. Además, este tipo de trabajo conlleva a diversos peligros, por ejemplo, a verse desprotegido ante un accidente o necesidad de baja por enfermedad.

Entre otros aspectos en los que se perjudica al trabajador se cuentan las vacaciones y los días libres, que están regulados por ley. Sin un contrato que lo especifique, el empleador puede decidir a su antojo si brinda o no días libres, ya que no hay nada que el empleado pueda hacer para reclamarlos.

Otro de los puntos a destacar es la dificultad para acceder a un crédito, ya que será difícil comprobar los ingresos mensuales si no hay una nómina que lo demuestre. Lo mismo sucede con la experiencia: no se puede acreditar lo que no aparece en la Seguridad Social.

De todas formas, la razón principal para no trabajar “en negro” es que, al no cotizar a la Seguridad Social, el trabajador informal no tendrá derecho a una prestación por desempleo ni a la jubilación cuando termine la relación laboral. Como el trabajador informal no aporta al BPS ni a una AFAP, a la hora de jubilarse no tendrá fondos que lo respalden.