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¿Cuáles son los riesgos de solicitar un préstamo según el rubro en el que se trabaja?

Al momento de pedir un préstamo, es sumamente importante asegurarse de cumplir con la capacidad y el capital para pagarlo posteriormente.

También deben tomarse en cuenta otras condiciones requeridas por quien da el préstamo.

En esencia, para conseguir una hipoteca o un préstamo personal se debe ser una persona responsable y buena pagadora. Asegurarse de cumplir con estas dos características durante todo el tiempo de pago no siempre resulta sencillo, pero es esencial saber que uno es capaz de mantenerlas antes de solicitar un préstamo.

En otras palabras, si alguien no está seguro de poder pagar el préstamo, no debe pedirlo. ¿Cómo saber si uno será capaz de mantener el pago en fecha? Hay distintos factores a tomar en cuenta, pero uno de los más importantes es el rubro en el que se trabaja.

Capacidad de reembolso

Al analizar la capacidad de reembolso de quien pide un préstamo, el prestamista no se basa solo en el empleo presente, sino también en su proyección de trayectoria profesional, es decir, en la capacidad económica futura del solicitante.

En este sentido, el único colectivo cuyo trabajo es fácilmente previsible es el de los funcionarios públicos. Además, estos se ven en ventaja porque, en el período comprendido entre febrero de 2015 y febrero de 2016, su salario ha variado en un 11,33%, según el Instituto Nacional de Estadística.

Por otro lado, el índice medio de salarios de los trabajadores del sector privado ha variado 11,09% en el mismo período, pero apenas 3,59% en lo que va del año. Esto contrasta con el del sector público, que varió 9,52%.

A su vez, dentro del sector privado los que llevan la ventaja son los que realizan actividades inmobiliarias empresariales y de alquiler. Por el contrario, si se trabaja en la construcción no se recomienda endeudarse en la actualidad, pues es el rubro que menos ha mejorado.

De todas formas, en cualquier rubro los prestamistas tendrán en cuenta si el solicitante ha tenido una buena vida laboral, es decir, que no haya tenido largos períodos de desempleo y ha sido estable en el pasado. Además, se calcula si con lo que una persona tiene de ingreso mensual esta puede vivir y pagar la cuota del préstamo (lo que se calcula dividiendo la cuota mensual entre los ingresos netos mensuales de la unidad familiar).